Las cigalas son uno de los mariscos más apreciados en la gastronomía por su sabor delicado, su textura firme y su presencia habitual en platos gourmet y celebraciones especiales. Desde arroces marineros hasta parrilladas de marisco, su versatilidad las convierte en protagonistas indiscutibles de la cocina española.
En especial, la cigala gallega, la cual es capturada en aguas frías y ricas en nutrientes del Atlántico, lo que hace que destaque por su calidad superior y la frescura de su carne. Y es que además de ser exquisitas, las cigalas frescas aportan proteínas de alto valor biológico y minerales como el fósforo y el yodo, y lo mejor es que tienen un bajo contenido en grasa. Pero más allá de su valor culinario, esconden un par de secretos, ¡que seguro te van a sorprender!
En el artículo de hoy te contamos cinco curiosidades sobre las cigalas que probablemente no conocías.
1. Son auténticas criaturas nocturnas
Las cigalas pasan gran parte del día escondidas en galerías que excavan en fondos arenosos o fangosos y durante la noche salen a alimentarse, esto ya que aprovechan la oscuridad para evitar a los depredadores. Este comportamiento nocturno influye incluso en las técnicas de pesca, que se adaptan a sus hábitos para garantizar capturas responsables.
2. Su reproducción exige respeto
El ciclo reproductivo de las cigalas es muy delicado ya que las hembras portan los huevos adheridos a su abdomen durante meses hasta que eclosionan. Por eso es fundamental respetar tallas mínimas y vedas, y al comprar cigala gallega procedente de pesca regulada no solo garantiza calidad, sino también sostenibilidad. Así que nuestra recomendación es que apuestes por proveedores responsables para preservar este marisco tan valorado.
3. Se comunican
Aunque no emiten sonidos como otros animales marinos, las cigalas utilizan señales químicas y movimientos corporales para comunicarse entre ellas. A través de sus feromonas y posturas específicas pueden marcar territorio, advertir peligro o atraer pareja. Así que aunque no lo parezca bajo el agua, su mundo social es mucho más activo de lo que imaginamos.
4. Mudan el caparazón para crecer
Como otros crustáceos, las cigalas cambian de caparazón en un proceso llamado muda. Durante este periodo son especialmente vulnerables, ya que su nuevo exoesqueleto tarda un tiempo en endurecerse. Este fenómeno explica por qué algunas piezas pueden presentar diferencias en textura o tamaño según la etapa en la que se encuentren.
5. No todas las cigalas son iguales
El hábitat influye directamente en su sabor y firmeza. Las cigalas capturadas en aguas atlánticas, como la cigala gallega, suelen desarrollar una carne más prieta y un sabor más intenso debido a las bajas temperaturas y la riqueza del entorno marino. Además, pueden vivir varios años, alcanzando tamaños considerables si las condiciones son favorables.
Si te interesa descubrir más sobre mariscos del Atlántico, te recomendamos leer nuestro artículo sobre: cómo cocinar cigalas y no morir en el intento
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