En Agosto de 2016, un pescador de Massachussets llamado Wayne Nickerson, capturó entre sus redes un bogavante canadiense azul eléctrico. Este descubrimiento tuvo cierto impacto: Nickerson mostraba su bogavante de color inusitado al mundo entero.  La televisión, la prensa y las Redes Sociales se hicieron eco de ello. El hallazgo es realmente destacable, pues tan solo 1 ejemplar de cada 2.000.000 de bogavantes tienen ese color azul eléctrico.

¿Por qué hay bogavantes de estos colores tan raros?

Hoy queremos hablaros de este fenómeno, que también se da en el bogavante azul gallego, y en la misma proporción escasísima: uno de cada dos millones de bogavantes puede ser azul eléctrico, lila o incluso verde. La anomalía tiene su raíz en la crustocianina, la proteína encargada de la coloración del caparazón de estos crustáceos. El exceso o déficit de crustocianina es lo que provoca las anomalías que ahora veremos.

Esta anomalía supone un grave problema para el bogavante azul, ya que le impide camuflarse bien en su medio. Así, se convierte en una presa fácil para sus depredadores, por lo que no es muy común ver este tipo de bogavantes en una cetárea de mariscos.

A pesar de ello, a lo largo del año 2020, en Mariscos O Grove hemos tenido la suerte de encontrar hasta tres casos de bogavantes con esta anomalía, que os mostraremos a continuación.

bogavantes-crustocianina
3-bogavantes-de-frente

En la primera imagen podéis ver el bogavante azul eléctrico, que hemos colocado junto a un bogavante común para que podáis apreciar la diferencia.

En las imágenes restantes,  se ve un bogavante lila a la derecha, en el medio un bogavante verdoso y a la izquierda, de nuevo el bogavante común, y se aprecian perfectamente las diferencias de color.

Siendo un fenómeno tan inusual, ¡nos parece una auténtica suerte haber podido contemplar tres casos! ¿No os parece?

En cualquier caso, los bogavantes son una delicia, ¡sean del color que sean!

¿Te gustaría probar el auténtico bogavante azul gallego?