El marisco es un plato versátil para cualquier ocasión. Sencillo y rápido de cocinar, el marisco gallego resulta ideal para un almuerzo o una cena de San Valentín. ¿Qué podría ser mejor que una centolla gallega para sorprender en el día de San Valentín? Febrero es el mejor mes del año para disfrutar del sabor de las centollas gallegas en toda su plenitud.

Pocos gestos como una cena romántica casera pueden conquistar a la persona amada, o mantener viva la llama. Tal vez elegir los platos adecuados para sus gustos y, por qué no, usar ingredientes afrodisíacos.

Cenar en un restaurante con encanto sirve para cumplir con la tradición de San Valentín, pero lo que de verdad llena a la pareja es descubrir que dedicaste tiempo en cocinar para ella y organizar una velada en casa con ambiente romántico. Mariscos, como la centolla gallega, resultan sencillos de cocinar para los chefs caseros novatos. Con una mínima preparación, queda una cena gourmet en cuestión de minutos.

¿Te atreves con una cena afrodisíaca?

Ciertos alimentos afrodisíacos forman parte de leyendas urbanas sin base científica, mientras que otros pasan desapercibidos, porque suelen consumirse a diario, como los huevos de gallina. Respecto a los alimentos para una cena romántica, el marisco se considera entre los principales afrodisíacos naturales.

La centolla gallega constituyen una abundante fuente de zinc (55 gramos por kilo) un mineral relacionado con la libido y la producción de hormonas sexuales, como la prolactina y la testosterona.

En realidad, el principal afrodisíaco es la mente. Lo importante es alimentar la imaginación de la persona con quien compartes la cena. Una centolla grande se hierve en agua durante unos 18 minutos con una hoja de laurel, por tanto, sobra tiempo para cuidar los detalles de la mesa y crear el ambiente adecuado para una velada inolvidable.

La cena romántica debe ser ligera, con porciones equilibradas, ni demasiado escasas ni abundantes. Una cena pesada o excesiva produce una digestión lenta y sensación de cansancio.

Recuerda que, lo que sirve para una cena San Valentín, resulta igual de importante el resto del año. Pequeños detalles de amor de forma constante, como sorprender a tu pareja con una cena romántica, cimentan mejor una relación que grandes dispendios espaciados en el tiempo.

El vino también debe consumirse con moderación en una cena en pareja, o produce somnolencia. La centolla gallega marida con vino espumoso brut. Los blancos espumosos se encuadran entre los vinos más versátiles de la gastronomía, son auténticos comodines a la hora de encajar con cualquier receta, y resultan el maridaje perfecto para comidas muy saladas, como los platos de marisco.

En la actual temporada de marisco, cuentas con el aliciente de conseguir la mejor centolla gracias al reconocimiento oficial del nuevo sello de calidad: “Centolo de o Grove” que te permite identificar de forma inequívoca el origen de los mejores centollos del mundo.