Existen varios trucos para asegurarte de que los mariscos son ejemplares sanos y frescos: el más importante consiste en informarse para reconocer la apariencia y el olor que debe tener el marisco de la mejor calidad, pero existen más variables a tener en cuenta, como el etiquetado que informa sobre el producto.  

El alimento procedente del mar es muy perecedero, y consumirlo en mal estado puede comprometer la salud.  los productos del mar deben ser esencialmente de primera calidad y muy frescos. Las especies que habitualmente se venden vivas son las que resisten mejor fuera del agua: langosta, bogavante, buey de mar, cangrejos, almejas o mejillones, entre otros. 

Aspecto del marisco vivo de calidad  

Los mariscos deben presentar un buen aspecto visual,  incluso el pescado congelado debe estar intacto. Los ejemplares tienen que estar completos,  con todas las patas y las pinzas, y sin roturas en las conchas o en los caparazones.  

Este detalle resulta fundamental en especies más grandes (y caras) como los bogavantes y las langostas. Los caparazones deben conservar la humedad y un tacto suave al tacto, así como cierta consistencia cuando se palpan con las manos, indicativo de que el ejemplar tiene carne bajo el caparazón. 

El tamaño no importa, importa el peso. Con un poco de práctica, es posible reconocer cuando un ejemplar grande tiene poca carne, y viceversa. Especies como el bogavante o el centollo deben resultar pesados en relación a su volumen, lo cual indicaría que la pieza contiene abundante carne. 

Las colas de especies como la langosta debe estar recogida, jamás extendida. Los ojos de especies como los cangrejos deben moverse al tocarlos. En cuanto al olor, tiene que ser el olor a mar característico, siempre agradable.  

Los moluscos como almejas y mejillones deben ser escurridizos y de tono nacarado. Suelen tener las conchas cerradas, o volver a cerrarse herméticamente al tacto en caso de estar entreabiertas. Entre las malas señales destacan las valvas que presentan deterioro o roturas, o si permanecen abiertas y no reaccionan al tacto, indicativo de que esa pieza no está viva. 

Elige ejemplares hembra 

Las hembras de especies como el centollo o la nécora contienen huevas y coral además de carne, que son auténticas delicias gastronómicas. En cuanto al sabor, es cuestión de gustos: las hembras suelen tener carne más delicada y los machos un sabor más marcado. 

Temporada de marisco y trazabilidad 

El marisco es un producto estacional con períodos de veda para protegerlo de la sobrepesca. Por otra parte, las vedas se ajustan al ciclo biológico de ciertas especies, lo que implica que el marisco de temporada está en su máxima plenitud. 

Fuera de temporada, el marisco no ha alcanzado su pleno desarrollo y sus características son inferiores, así como sus cualidades gastronómicas. También existe la posibilidad de vender un marisco obtenido de zonas donde no hay veda, pero no sería marisco gallego, por lo que resulta imprescindible conocer el origen del producto, su trazabilidad. 

El marisco de calidad, tanto fresco como congelado,  debe tener un etiquetado que informe sobre las características  básicas del producto, entre otras:  zona y fecha de captura, nombre exacto de la especie o si ya fue congelado previamente.  

Respecto a los envases, en caso de comprar marisco congelado, deben conservar la integridad, sin roturas, desgastes ni rastros de escarcha en su interior. 

Conclusión  

En caso de duda sobre el estado de un pescado o marisco, jamás comprarlo o comerlo, si ya fue cocinado. Comprar en  una pescadería o marisquería online de confianza, como Mariscos O Grove, aporta al consumidor la certeza de que lleva a su mesa el mejor producto posible en las mejores condiciones.