El centollo y la centolla gallega cuentan con grandes adeptos entre los aficionados al marisco. Con el fin de la veda, el mes de diciembre representa el momento del año en el que están disponibles los ejemplares de mayor calidad.

Debido a la demanda, antes de comprar centolla gallega, conviene aprender a distinguir los centollos y centollas gallegos de los mariscos foráneos, de inferior calidad.

¿Cómo distinguir un centollo gallego?

El sabor la y textura no se aprecian a simple vista. Por suerte, en el caso de los centollos existen notorias diferencias morfológicas entre las distintas especies. Sólo necesitas conocer los rasgos más notorios del centollo gallego para saber distinguirlo sin duda alguna.

Por la época del año. En verano hay veda de centollo gallego. Si te ofrecen centollo en una marisquería durante el verano, o es francés, o procedente de una cetárea.

Por el tamaño. El Centollo gallego es un bicho grande, de un tamaño fuera de lo común (pueden pescarse ejemplares de hasta 7 kg con carne para un banquete de 5 personas). Sus patas o las pinzas son muy grandes si las comparas con los ejemplares mariscados en Francia. Las protuberancias del caparazón del centollo gallego son más grandes y puntiagudas que las de la especie francesa. Al tacto, la concha y las patas de la especie gallega resulta más blanda que la de la francesa, difícil de romper.

Por las algas del caparazón. El agua de la ría, rica en nutrientes, propicia el desarrollo de la vida marina. Prueba de esa riqueza son las algas que se desarrollan adheridas al caparazón del centollo. El exoesqueleto con algas y vellosidades es uno de los rasgos más característicos de los centollos gallegos.

Por la coloración. Recuerda que el marisco aclara su color tras la cocción, y la forma de distinguirlos es antes del hervido. El centollo gallego fresco muestra un caparazón de color pardo oscuro, mientras que su pariente francés es de un color rojizo claro.

¿Comprar centolla gallega o centollo?

Cada especie tiene sus fans y, como es cuestión de gusto, no existe consenso. La centolla es la hembra de la especie, y en su interior porta unos corales exquisitos de los que carece el macho. Por otra parte, el macho, más grande, ofrece una mayor cantidad de carne, sobre todo en sus enormes pinzas, y un sabor más acusado.

La hembra se distingue porque es más pequeña y presenta un vientre abombado, mientras que el del macho se remata por una placa triangular estrecha. La manera más placentera de decidirte por uno u otra, es probar una mariscada con ambos: centollos y centollas.

¿Cómo consumir la centolla gallega?

Cuanta mayor la calidad, menos preparación para disfrutar del sabor. Una rápida cocción en agua salada con laurel, y tu centolla está lista para comer.

Con el caparazón abierto como un cuenco en el que disfrutar de una sopa a cucharadas, la carne de las pinzas, de las patas, o los corales de la centolla: cada parte del centollo ofrece diferentes sabores y texturas sin necesidad de complicadas recetas que lo realcen.

Si, de todas formas, te apetece ser creativo, existen múltiples formas de preparar el centollo que van desde el salpicón, las croquetas, los creps, o con un toque de mahonesa casera de calidad.