Como buen manjar, el pulpo es uno de los productos de mar más consumidos en España: cada año se venden en torno a 60.000 toneladas de este cefalópodo. Sin embargo, menos del 4% proviene de las lonjas de Galicia. El pulpo gallego, por lo tanto, es ya un producto exclusivo, que presenta algunas diferencias con el exportado.

La gran mayoría del pulpo que se come en España, incluida Galicia, proviene de las aguas del norte de África. No por ello es de mala calidad, ni mucho menos. De hecho, la importación es esencial para satisfacer la voracidad del mercado, ya que en los últimos años este cefalópodo se ha puesto de moda en países como Estados Unidos y Japón.

Pese a que el producto que llega de África es bueno, hay diferencias a favor del pulpo gallego. La principal es que es más sabroso, según coinciden expertos en gastronomía gallega. Ambos pertenecen a la misma especie, pero el de Galicia es de roca y se alimenta de marisco y moluscos, el africano vive en la arena y tiene otra dieta menos selectiva, algo que se nota en el sabor.

Pero ¿cómo puede el consumidor diferenciar el pulpo gallego del importado?

El pulpo gallego suele ser más de color más vivo y el marroquí más pálido. Los expertos atribuyen esta particularidad al agua del Atlántico y del mar Cantábrico, mucho más fría que la de las costas africanas. Si sois vosotros los que vais a cocer el pulpo, podréis notar otra diferencia: el de Galicia reduce su tamaño durante el proceso y pierde la piel antes y con más facilidad que el africano. Otra característica del cefalópodo autóctono es que tiene unos tentáculos más finos debido a que los emplea para capturar sus presas entre las rocas.

Es cierto que no es fácil diferenciarlos en ocasiones y tampoco ayuda que no exista una denominación de origen que distinga el producto autóctono. “El sabor puede ser similar, pero no es lo mismo consumir un pulpo fresco recién sacado de la lonja que uno que viene congelado y se ha transportado. Una vez llega aquí, no obstante, es muy fácil catalogarlo de gallego y venderlo así en el restaurante”, apunta María Soto, de la Cofradía de Pescadores de Portonovo en un reportaje de la web Consumidor Global.

¿Por qué hay tanto pulpo importado?

La razón es evidente: no hay suficiente pulpo gallego para satisfacer la demanda del mercado. Este plato ya forma parte de las cartas de miles de restaurantes de toda España y la venta se ha disparado en los últimos años, también hacia el extranjero, y la pesca autóctona da para lo que da. El pulpo procedente del banco africano es más abundante y, por consiguiente, más barato. Es difícil y sospechoso encontrar producto gallego a un coste reducido, según algunos expertos.

 

El pulpo es un manjar, santo y seña de la gastronomía gallega. En Mariscos O Grove seleccionamos las mejores piezas de las lonjas, las limpiamos y mandamos perfectamente congeladas al clientes. Si se quiere evitar el proceso de cocción, también tenemos patas de pulpo ya cocidas, mucho más fáciles de preparar. Además disponemos de otros productos como hamburguesas de pulpo o empanadas.