Si conoces la costa gallega, seguramente las habrás visto. Cuando la marea baja, grupos de mujeres se afanan en las orillas de nuestras rías. Son las Mariscadoras a pie. Gracias a ellas disfrutamos en nuestra mesa de almejas, berberechos y navajas, entre otras especies.

¿Quieres conocerlas un poco más a fondo?

El arte del marisqueo a pie

El marisqueo a pie se refiere a la captura de diferentes especies que viven sobre el fondo arenoso del mar (epifauna) o enterradas en él (infauna). Las mariscadoras a pie recogen principalmente berberechos, almejas, navajas y longueirons.

Para ello escarban la arena que queda al descubierto durante la bajamar con herramientas que proceden de la agricultura. Llevan azadas (sachos o legóns) y rastrillos de diferentes formas.

No sólo capturan  mariscos. Las mariscadoras de a pie realizan otras labores para aumentar la producción: las siembras, los traslados de cultivos a lugares más accesibles y el rareo, que se lleva a cabo cuando la población es excesiva.

Además de estas y otras  labores de mantenimiento de los cultivos, también controlan las poblaciones de especies depredadoras.

Las mariscadoras a pie desarrollan su actividad de forma completamente sostenible. Ellas miman sus cultivos, los cuidan y los mantienen limpios para que nunca falte la cosecha.  

Ser mariscadora a pie, un oficio muy duro:

Este colectivo se compone mayoritariamente de mujeres. En sus orígenes buscaban recursos básicos para la subsistencia o un ingreso extra para mejorar la economía familiar. Desde hace unos 20 años, la actividad está legislada. Hoy en día es necesario disponer de licencia y trabajan sujetas al régimen de autónomos, limitadas por cupos de horas y kilos.

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Las mariscadoras a pie acuden a las orillas de las rías al amanecer, con las primeras luces del día. Allí trabajan sin descanso durante cuatro horas en condiciones muy duras: el frío y la lluvia dificultan su tarea. Además, el manejo de los rastrillos y herramientas se hace bastante pesado y, junto con la humedad, suele generar dolores y lesiones en las espaldas y hombros.

Van envueltas hasta en seis capas de ropa, que no son suficientes para aislarlas del frío y la humedad. El trabajo a la intemperie las hace duras y resistentes a la fuerza, pero muchas veces la ganancia no compensa el esfuerzo. Además de las guerras de precios, los beneficios se ven con frecuencia limitados por plagas y por  la contaminación.

Por si fuese poco, el furtivismo de mariscadores sin licencia o el saqueo por parte de  turistas en las playas destrozan demasiadas veces su trabajo, dando al traste con los beneficios.

Así, aunque desde fuera pueda parecer un trabajo bonito, hay que tener vocación y auténtico amor al mar para no abandonar esta vida en busca de otros recursos…

¡Nunca cojas marisco de las playas!

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Como hemos visto, la actividad de coger marisco está legislada. Solo pueden explotarla quienes han obtenido licencia para ello, conocen el trabajo y pagan sus impuestos. Así que coger almejas o berberechos en la playa, escoger  algo que no es tuyo. Es decir, robar.

¿Ni siquiera un puñadito de almejas?  ¡No! Aunque te parezca muy romántica la idea de hacer un arroz con marisco cogido con tus propias manos, ¡no lo hagas! Miles de personas han tenido, tienen y tendrán la misma idea que tú. Tu puñadito de almejas, sumado al de todos los demás visitantes, causarán daños graves a la actividad del marisqueo y a su sostenibilidad.

Para prevenir estas actividades, las mariscadoras de a pie se ven obligadas a hacer horas extras no remuneradas de vigilancia. Para turistas sin conciencia, las multas por marisqueo ilegal van desde 30 a 150.000€.

Conclusión:

El trabajo de las mariscadoras a pie es duro y muchas veces deja escaso margen económico, pero es muy importante para Galicia.

Con este artículo queremos rendirles homenaje, por la limpieza y mantenimiento que realizan en nuestras rías, por la sostenibilidad de su trabajo, y por formar parte del paisaje y la tradición pesquera gallega.

También hemos querido hacer visible el furtivismo que tanto las perjudica. ¡Ojalá nuestro artículo sirva para remover las conciencias de quienes lo practican!

Y, por último, recuérdalas ante un plato de almejas a la marinera o unas navajas: ¿a que ya no te parecen tan caras?!

Tenemos auténtico marisco de las Rías Gallegas capturado por las mariscadoras a pie