Al comprar pescados y marisco de Galicia, aseguras la calidad del componente estrella de un banquete. El paso siguiente consiste en elegir un vino que maride con los ingredientes para que la experiencia gastronómica resulte completa.

Un vino que marida bien, complementa los platos y potencia su disfrute, mientras que un vino inapropiado para la receta, puede enmascarar el sabor de un ingrediente de calidad.

Hay que tener en cuenta, al comprar pescados y mariscos de Galicia, que cada especie tiene personalidad propia, diferente textura, proporción de grasa, y gusto más o menos salado. La elección del vino también depende de su grado alcohólico y de acidez, y del tipo de receta: elaborada, sencilla, con o sin salsas, etc.

Los vinos blancos son una elección ganadora para acompañar a pescados y mariscos. En este sentido, el comensal puede elegir su vino blanco favorito con la seguridad de acertar en el maridaje. Aunque el gusto personal es subjetivo, entre los vinos blancos existe una gran variedad, y unos resultan más adecuados que otros para ciertas recetas.

Introducción al maridaje de vino y pescado

Respecto al lugar común, dentro de la cultura popular, de que los frutos del mar maridan mejor con vino blanco, no resulta del todo cierto, porque un rosado, e incluso un tinto joven, pueden encajar a la perfección.

Vinos blancos

El vino de Ribeiro se elabora con uva godello, torrentés o treixadura. Cualquier especie de marisco marida bien con ribeiro y constituye una elección segura para gourmets novatos.

El albariño es otro vino blanco de sabor fresco y aroma suave, idóneo para acompañar, tanto platos de moluscos al vapor, como percebes y cigalas a la plancha.

El vino con uva godello es la variedad blanca de la D.O. Valdeorras y Bierzo y también marida, como los anteriores, con cualquier especie de marisco, en especial ostras y percebes.

Los vinos blancos y Chardonnay con crianza pasan por un proceso de fermentación en madera y su sabor gana complejidad. Estos vinos resultan idóneos para los platos de pescado y mariscos, como bogavantes, cangrejos, mejillones, langostas y camarones.

Aunque no es de la tierra, el cava o el champán maridan a la perfección con las ostras, almejas y moluscos crudos. Por su parte, el contenido graso y el sabor de las vieiras requieren una elección cuidadosa del vino.

  • Para las vieiras a la plancha, marida cualquier blanco de la tierra: godello, albariño o treixadura.
  • Para la receta de vieiras gratinadas, encaja un blanco albariño, un Chardonnay, e incluso un tinto joven.

La merluza gallega es pescado blanco más versátil y se presta a múltiples preparaciones. Con independencia de la complejidad de la receta, el vino adecuado a la proporción de grasa de la merluza siempre es el blanco.

  • En el caso de platos sencillos de merluza, puede maridarse con un blanco joven, como un ribeiro con treixadura, un godello, un albariño o un verdejo.
  • Los platos más elaborados de merluza pueden maridarse con blancos con barrica, como Godello, Sauvignon Blanc o Chardonnay.

Vinos rosados y tintos jóvenes

Los vinos rosados ofrecen al paladar características comunes del vino blanco y del tinto, y maridan bien con mariscos cocinados a la cazuela. En los últimos años, los rosados gallegos ganan protagonismo al acompañar recetas de pescados grasos y de sabor potente, como las calderetas.

Los rosados más afrutados son los idóneos para el marisco. Para reconocerlos, sólo hay que observar el color: cuanto más oscuro es el tono, más afrutado es el sabor.

Los vinos tintos suaves se reconocen por el nivel de acidez: cuanto más ácido, más ligero. Este vino marida con pescados grasos y semigrasos, como el mero, el salmón y el bacalao.

Respecto al pulpo a la gallega, cuando esta receta se condimenta con pimentón picante, el vino rosado y el tinto joven dan más juego que el albariño.

Los pescados ahumados maridan bien con rosados, tintos jóvenes y blancos de uva Chardonnay con crianza.

Recomendación final

Al comprar pescados y mariscos de Galicia, el vino a elegir para el maridaje nunca debe ser el protagonista, sino el acompañante: por magnífico que sea un vino, si tiene mucho cuerpo, ocultará el sabor del ingrediente principal.