Los alimentos de mayor calidad son productos de temporada, en especial los procedentes del mar, como el marisco. En octubre finaliza la veda de ciertas especies de crustáceos como el centollo o la nécora, que alcanzan el máximo esplendor de su sabor.

La veda cumple una doble labor: proteger de la sobrepesca, y permitir que el marisco complete su ciclo reproductivo. Además, una especie pescada de forma ilegal durante la veda resultará de inferior calidad en todos los aspectos.

El principio del otoño son los meses perfectos para el consumo de especies como langosta, camarón, bogavante y gamba rosada y gris; en cuanto a bivalvos, es la época de la ostra, el berberecho, la vieira y la zamburiña.

No dudes en pedir tus mariscos a domicilio, te llegará en perfectas condiciones y sólo tienes que seguir estos consejos para su conservación y estas sugerencias para su preparación.

Sugerencias para la preparación de mariscos en otoño

Los crustáceos con cola se preparan preferentemente a la plancha, y si son ejemplares grandes, partidos por la mitad. Combinan bien con la acidez del limón o del vinagre.

Especies como el centollo o el buey de mar se preparan cocidos con agua y sal marina (100 gramos de sal por litro), aunque lo idóneo sería con agua de mar. Si se va a comer frío, por ejemplo, para un cóctel de marisco, debes evitar que el producto se recueza con el calor residual de la cocción. Para conseguirlo, enfría el marisco de forma rápida en un recipiente con hielo.

Los platos de otoño e invierno son de cuchara, y el marisco puede convertirse en el ingrediente estrella de un guiso, o en la guarnición ideal. La afortunada combinación entre las legumbres y el pescado se hace extensiva al marisco. Por ejemplo, un guiso con garbanzos puede incorporar mejillones, gambas o langostinos.

Otra receta ideal para los meses fríos son las alubias con almejas. Con el añadido de los bivalvos, el plato gana sofisticación y sabor, además de que se trata de un guiso de cuchara de fácil preparación.

La pasta y los arroces, en sus múltiples modalidades y preparaciones, también son recetas muy agradecidas a la incorporación de mariscos como el berberecho o las gambas. La cocina mediterránea, con sus fideuas y arroces, ofrece platos energéticos y sabrosos.

El arroz marinero es la típica receta en la que puedes añadir casi cualquier tipo de marisco que te apetezca (calamares, langostinos, mejillones, almejas, etc.) en solitario, o combinado con otras especies. Es el segundo plato ideal para los meses fríos, aunque se suele consumir durante todo el año.

¿Cómo conservar los mariscos a domicilio?

El marisco es un alimento muy perecedero que debe recibir una conservación adecuada que preserve su calidad. El tiempo en que mantiene sus cualidades varía según la especie y su manipulación. El marisco debe mantenerse a temperaturas entre 0 y 4 grados desde la captura, y durante todo el proceso de distribución hasta llegar a tu cocina.

Por su rápido deterioro, nunca lo descongeles a temperatura ambiente ni por otros métodos, aptos para otro tipo de alimento. El procedimiento adecuado es conservar la cadena del frío e introducirlo en la nevera, o bien cocinarlo directamente según lo recibes y sin descongelar.

Recuerda que los productos del mar, una vez descongelados, sólo pueden volver a congelarse si ya han sido cocinados. En ese caso, debes congelarlo a la temperatura más baja posible (-18 grados es la ideal).